H. Mariano Ramírez Degollado, fsc.


(Alfredo Leoncio)
(1919-2004)

  El H. Mariano Ramírez Degollado nació, el 24 de noviembre de 1919 en Sahuayo, Mich. Sus padres: Don José y Doña. Guadalupe, fueron progenitores de una numerosa y muy cristiana familia. Fue alumno de los padres Jesuitas en Guadalajara, Jal. Su contacto con el Hno. Antonio María lo condujo al Aspirantado de Tacubaya en junio de 1934. La difícil situación en México, le llevó, junto con sus compañeros, a exiliarse a Estados Unidos para realizar su formación: el noviciado en LaFayette Lo., y el Escolasticado en Las Vegas, N.M. Es en este lugar donde hace sus primeros votos el 15 de agosto de 1937.

  Bajo la guía de sus formadores, en especial del Hno. Fernando Anzorena, inició su larga preparación académica: Normal Primaria, Normal Superior, Biología, Literatura, Filosofía, Estudios de Medicina y Lenguas.

  En 1940 ingresó a su primera Comunidad, la cual llevó siempre en su corazón; el Colegio Benavente de Puebla. De ahí pasó al Simón Bolívar en 1948. En 1953-1954 Se le concedió la gracia de hacer su Segundo Noviciado en Roma. Terminado esta gratificante experiencia fue enviado como Director Ecolasticado. En 1955 pasó nuevamente al Colegio Simón Bolívar y en 1962 formó parte de la Comunidad Fundadora de la Universidad La Salle, donde colaboró 42 años.

  Gracias a su tesón, en 1970 colaboró en la fundación de la ahora Facultad de Medicina de la Universidad La salle. Fue Catedrático de Histología en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional por espacio de 33 años. Por varios años fue Profesor Invitado de diversas Universidades Norteamericanas.

  Fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad La Salle.

  Nos queda la imagen del religioso fiel a su vocación, exigente en alto grado y observante de la regla; como Hermano, invitaba a todos a una superación constante.

  Con su familia tuvo siempre una presencia delicada y cariñosa. Fue siempre un apoyo para todos, en especial cuando alguno de sus sobrinos quedó sin progenitor.

  Como docente recordamos su ironía fresca y contagiosa, sus respuestas teñidas con algo de malicia, sus palabras consentidas: albañil, paletero, cesta de pepitas, taxista, salón de belleza.

  Tenía una porfía por la excelencia y no por ella misma sino por que repetía incansablemente “Esta es obra de Dios y lo de Dios debe ser excelente”.
Dios lo llamó a Sí el 17 de abril de este 2004.

  Don Mariano, extrañaremos tu presencia juvenil y entusiasta, tu tesón por la superación, tus sátiras no exentas de malicia e ironía, tu invitación al estudio constante, pero sobre todo, el ejemplo de tu vida religiosa con toda generosidad y entrega, tu orgullo de ser Hermano Lasallista hasta el final, hasta el último momento. Intercede por nosotros ante el Señor y su Santísima Madre para que imitemos todos los buenos ejemplos que tu nos diste, y pídele al Dueño de la mies que envíe operarios que te reemplacen en el magisterio educativo al servicio de todos y especialmente de los pobres.

¡Descansa en Paz y que la Luz eterna brille para ti!


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